Este Sábado salimos a dar un paseo por la tarde Tyler, mi esposo y yo, fuimos al Lago Mayor en la 3a. Sección de Chapultepec y decidimos rentar una lancha y recorrer el lago. Resultó que para Tyler fue una experiencia maravillosa ya que pudo ver de cerca muchos patos y para mi sorpresa disfrutó del recorrido. Cuando bajamos de la lancha mi querido Tyler, con su salvavidas todavía puesto, caminó y caminó (está la foto en la Parte I de este post) inspeccionando todo lo que tenía a su alrededor, mi esposo quería tomarle fotos y le costó mucho trabajo ya que el pequeño se movía mucho. Seguimos recorriendo el resto del lago a pie y nos encontramos con una garza, la única que habita en este lago. Habíamos varios maravillados viendo cómo se movía, y sus movimientos eran tan lentos que mi esposo pudo tomarle varias fotos con toda tranquilidad. Después de ver la forma en que caminan tanto la garza como Tyler, llego a las siguientes conclusiones:
la primera camina de manera pausada, cautelosa, un tanto premeditada, discreta, elegante, firme.... y en el momento menos esperado sumerge su pico en el agua y saca un pez. El segundo camina por el gusto de hacerlo, para descubrir, para explorar, para asombrarse, un poco tambaleante, pisando con fuerza, desbordando inocencia y regalando sonrisas. La garza por su ritmo lento es fácil de retratar y Tyler por su tipo de movimientos resulta muy difícil de retratar. Y así me encuentro con dos formas de caminar que yo también utilizo. Suelo ser cautelosa, discreta, pausada, me gusta asombrarme de lo que me rodea, tener una mirada inocente y sonreir; a veces como Tyler y a veces como la garza.